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jueves, 16 de junio de 2011

Dallas encarrila la eliminatoria



El gran sueño del ala-pívot alemán Dirk Nowitzki de conseguir un anillo de campeón de la NBA está más cerca que nunca después que los Mavericks de Dallas ganasen por 112-103 a los Heat de Miami en el quinto partido de las Finales que ahora dominan por 3-2 al mejor de siete.

Aunque el sexto partido se jugará el próximo domingo en el American Airlines Arena, de Miami, los Mavericks, por primera vez en la serie se pusieron con la ventaja y sólo necesitan una triunfo más para lograr su primer título de campeones de la NBA.

La gran figura del partido volvió a ser el propio Nowitzki, ya más recuperado de los efectos de la gripe que sufrió el pasado martes, para conseguir 29 puntos, incluida la canasta de mate que le dio la ventaja buena a los Mavericks con 2:45 minutos por jugarse (102-100).

El escolta
Jason Terry y el veterano base Jason Kidd, con sendos triples y dos puntos más cada uno desde la línea de personal iban a sentenciar el marcador a favor de los Mavericks, que cinco años después de haber perdido las Finales del 2006 ante los Heat están a las puertas de devolverles la venganza deportiva.

Los Mavericks, que en el 2006 tenían la ventaja de campo y 2-0 en la serie, además de 13 puntos en el tercer periodo del tercer partido, al final perdieron las Finales por 4-2.

Ahora tienen la ventaja, están a un triunfo de su primer título, y lo que es más importante no han permitido que esta vez los Heat utilicen su campo para celebrar un segundo anillo de campeones, de hacerlo será en Miami y después que se haya tenido que disputar un séptimo partido.

Junto a Nowitzki, Terry volvió a ser el jugador provocador para los Heat y levantó la moral a sus compañeros cuando el equipo de Miami tenía el control del partido y dominaba en el marcador.

Al final su triple para el parcial de 108-101, teniendo al alero LeBron James como su marcador, fue espectacular.

Ahí se vinieron abajo los Heat aunque todavía quedaban 33 segundos por jugarse.
Terry aportó 21 puntos, seis asistencias, para ser el sexto jugador indiscutible del equipo y del partido, mientras que el base puertorriqueño José Juan Barea, que volvió a salir de titular, se convirtió en el factor sorpresa y ganador para los Mavericks.

Barea aportó 17 puntos, el tercer máximo encestador del equipo, después de jugar 26 minutos anotar 6 de 11 tiros de campo, incluidos 4 de 5 triples, y 1-1 desde la línea de personal, repartió cinco asistencias y capturó dos rebotes.

Los Mavericks, que tuvieron un 68,4 (13-19) por ciento de acierto en los triples, por sólo el 40 (8-20) de los Heat, también recibieron la ayuda en ataque del pívot
Tyson Chandler y de Kidd que anotaron 13 tantos cada uno.

El equipo de Dallas también logró un 57 por ciento en los tiros de campo por el 53 de los Heat para ser el partido más ofensivo que ambos equipos han disputado en lo que va de la serie al superar la barrera de los 100 puntos.

James, que antes del partido había dicho que se trataba del encuentro considerado como el de "ahora o nunca", vio que tendrá que esperar al sexto para llegar con la misma filosofía y que todo el equipo también lo entienda si quieren seguir en la lucha por el título, que sería su primero como profesional.

La estrella de los Heat, que en el cuarto partido estableció su anotación más baja como profesional al conseguir sólo ocho puntos, esta vez hizo mejor las cosas y fue el jugador más completo del equipo al lograr un triple doble de 17 puntos, 10 rebotes y 10 asistencias, que no iban a ser suficientes para evitar la derrota.

Tampoco la aportación del escolta Dwyane Wade, que anotó 23 puntos a pesar de tener molestias en la cadera izquierda desde el primer cuarto cuando sufrió un golpe en un choque con un jugador de los Mavericks, iba a ser suficiente para evitar la segunda derrota consecutiva en la serie, algo que hasta ahora no habían sufrido los Heat.

El ala-pívot
Chris Bosh, que aportó un doble-doble de 19 puntos y 10 rebotes también cumplió en su papel de formar parte de los "Big Three" de Miami, pero sin resultado positivo.

Inclusive por primera vez en la serie, dos reservas, el base
Mario Chalmers y el ala-pívot Udonis Haslem consiguieron dobles dígitos al anotar 15 y 10 tantos, respectivamente, sin que tampoco tuviese efecto ganador ante la inspiración encestadora de Nowitzki y Terry, que no permitieron que en su campo les robasen el protagonismo.

Dallas vuelve a igualar la serie




La figura del ala-pívot alemán Dirk Nowitzki volvió a surgir en los momentos decisivos para convertirse una vez más en el héroe de otra remontada ganadora para los Mavericks de Dallas que vencieron por 86-83 a los Heat de Miami en el cuarto partido de las Finales de la NBA.
Nowitzki se olvidó de los síntomas de gripe que tenía, incluida la fiebre de cerca de 40 grados, y salió al American Airlines Center, de Dallas, para aportar un doble-doble de 21 puntos, incluidos 10 en el cuarto periodo, y 11 rebotes, que ayudaron a los Mavericks a completar una remontada de 21-9.

"Había que luchar", declaró Nowitzki. "Son las Finales y tienes que salir, competir y tratar de hacer lo mejor para tu equipo y eso fue lo que hice".

El esfuerzo y aportación de Nowitzki impidió que los Mavericks se pusiesen 3-1 abajo en la serie, una desventaja que nadie ha podido superar en la historia de las Finales de la NBA.

"No estaré enfermo por mucho tiempo", comentó Nowitzki. "Me encontraré completamente recuperado para el jueves después que esta noche pueda algo mejor y tomar algunas medicinas".

Las acciones de Nowitzki hicieron recordar a las del legendario Michael Jordan cuando en el quinto partido de las Finales de 1997 también jugó con fiebre de 40 grados y anotó 38 puntos ante los Jazz de Utah.

Además de la gran labor ofensiva de Nowitzki, los Mavericks jugaron en el cuarto periodo su mejor defensa en la historia del equipo para un partido de la fase final.

La cruz de la moneda fue el alero estrella LeBron James, que en plenitud de forma, no tuvo su mejor actuación al quedarse con sólo ocho puntos (3-11, 0-3, 2-4) para ser uno de los factores que le costó la derrota a su equipo de los Heat.

Además, James rompió la racha de 433 partidos seguidos de temporada regular y de la fase final en los que anotó dobles dígitos y ha perdido los siete de la postemporada en los que anotó 15 o menos tantos.

Mientras que fue también la primera vez en 90 partidos de la fase final que James se queda con menos de 10 puntos, además de no anotar ningún tanto en el cuarto periodo después de hacer un sólo tiro a canasta.
"Soy consciente que tengo que hacer mejor trabajo en ataque, siendo más participativo y eficaz", admitió James, que si hizo mejor labor en el juego bajo los aros con nueve rebotes y en la dirección del balón al dar siete pases de anotación. "Tengo confianza en mi habilidad y es cuestión de salir de nuevo al campo superarlos".

Ese será el objetivo para James cuando salga de nuevo el jueves al American Airlines Center, de Dallas, donde se va a jugar el quinto partido de la serie al mejor de siete.

Mientras que Nowitzki lo único que espera es que le hayan desaparecido por completo los síntomas de la gripe y pueda ser todavía más héroe de lo que ya lo ha sido en las remontadas históricas del segundo y cuarto partido.

Razón por la que los Mavericks pueden estar todavía en la competición y lucha por conseguir su primer título de liga en la historia del equipo y vengarse del que los Heat le arrebataron en el 2006.

Miami se lleva el tercero



Los Heat de Miami no permitieron que los Mavericks de Dallas remontasen de nuevo en los últimos minutos un marcador desfavorable y con una canasta decisiva del ala-pívot Chris Bosh vencieron por 88-86 en el tercer partido de las Finales de la NBA.

La victoria los deja con la ventaja de 2-1 en la serie al mejor de siete y aunque tienen que disputar los próximos dos partidos también en el American Airlines Center, de Dallas, ya se han asegurado al menos volver a Miami para jugar el sexto y séptimo, si fuesen necesarios.

Bosh, con 39,6 segundos, se convirtió en el héroe de los Heat al romper el empate a 86 que el ala-pívot Nowitzki había establecido al remontar en los últimos tres minutos la ventaja de seis que tenían los Heat.

Pero esta vez, a diferencia de lo que sucedió en el segundo partido, cuando Nowitzki anotó los últimos nueve puntos para que los Mavericks remontaran 15 tantos en los últimos siete minutos, el jugador alemán falló el último tiro a canasta ante una gran defensa del ala-pívot Udonis Haslem.

La frustración que sintieron el pasado jueves los Heat con la derrota (93-95), fue la que les tocó vivir hoy a los Mavericks, que se quedaron a las puertas de otra gran remontada.

Los Heat tenían una ventaja parcial de 81-74 con 6:31 minutos por jugarse y volvieron al suspense final cuando Nowitzki anotó 12 puntos consecutivos, pero le faltó el último toque mágico de muñeca para salvar a los Mavericks.

Aunque Bosh fue el jugador que anotó la canasta decisiva, el gran líder y triunfador para los Heat fue el escolta Dwyane Wade, que aportó un doble-doble de 29 puntos, 11 rebotes y tres asistencias.

"Fue un triunfo completo", declaró Wade. "Necesitábamos ganar el partido y lo tuvimos que hacer con la defensa, los puntos decisivos y el saber estar en el campo".
Bosh aportó 18 puntos, incluidos siete en el cuarto periodo, y el alero estrella LeBron James llegó a los 17 tantos para dirigir el juego al repartir nueve asistencias y capturar tres rebotes.

El base reserva Marion Chalmers volvió a ser el sexto jugador al anotar 12 puntos y Haslem realizó una gran labor defensiva para convertir al banquillo de los Heat en clave de la victoria.

Los Mavericks, que estuvieron a remolque en el marcador, volvieron a perder una gran oportunidad de tomar el control de la serie y el doble-doble que aportó Nowitzki con 34 puntos, 11 rebotes y tres tapones no fue suficiente para lograrlo.

El resto del equipo no le dio demasiado apoyo y sólo el escolta reserva Jason Terry, que anotó 15 puntos, junto a los 10 que logró el alero Shawn Marion, fueron los tres que consiguieron dobles dígitos para dejar a los Mavericks con un 40 por ciento de acierto en los tiros de campo, comparado al 44 de los Heat.

El base puertorriqueño José Juan Barea jugó 19 minutos con los Mavericks para aportar seis puntos después de anotar 2 de 8 tiros de campo, incluido 1 de 5 triples, y 1 de 2 desde la línea de personal, capturó dos rebotes y dio una asistencia.

Aunque los Mavericks dominaron en el juego bajo los aros con 42 rebotes por 36 de los Heat, esta vez no iba a ser un factor que les ayudase porque los decisivos cayeron del lado del equipo de Miami.

lunes, 13 de junio de 2011

Dalla se lleva el segundo



La historia se repitió de nuevo con las estrellas de los "Beach Boys" de los Heat de Miami, que comenzaron a celebrar un triunfo antes de tiempo y esta vez el ala-pívot alemán Dirk Nowitzki aprovechó para empatar la serie.

Los Heat vieron como los Mavericks de Dallas, liderados por el ala-pívot alemán Dirk Nowitzki, se dejaron arrebatar una ventaja de 15 puntos con seis minutos y medio para que concluyese el segundo partido de las Finales de la NBA que al final iban a perder por 93-95 para empatar a 1-1 la serie al mejor de siete.

"Sin lugar a dudas se trata de una gran remontada para nosotros porque nunca nos dimos por vencidos y es algo grande lo que ha sucedido", declaró Nowitzki que anotó los últimos nueve puntos conseguidos por los Mavericks, incluida la canasta de la victoria cuando sólo faltaban 3,6 segundos para el final.

A pesar de tener lesionado el dedo mediano de la mano izquierda, Nowitzki lideró a los Mavericks con un 24 puntos y 11 rebotes.

"Somos un equipo veterano y no celebramos demasiado cuando todo va bien ni nos venimos abajo cuando las cosas no están a nuestro favor", comentó Nowitzki, en referencia a la reacción que tuvieron las estrellas de los Heat cuando se vieron 15 puntos arriba y menos de siete minutos para el final del partido.


La misma valoración hizo del partido el escolta Jason Terry, que fue clave en la reacción de los Mavericks en el cuarto periodo al conseguir ocho de los 16 puntos anotados en el partido.

"Se equivocan los que piensan que vamos a darnos por vencidos sin luchar", destacó Terry. "Lo hemos demostrado durante toda la fase final y no iba a ser una excepción en la lucha por el anillo de campeones".

El alero Shawn Marion, que fue otro de los jugadores decisivos de los Mavericks al aportar 20 puntos, admitió que haber conseguido la victoria cambia por completo la marcha de la serie.

"Desde ahora va a ser una serie muy diferente, porque además, al margen de lo que mostraba el marcador, siempre confiamos que podíamos luchar por el triunfo", subrayó Marion. "El partido no finaliza hasta que sueña la bocina".

Eso parece que no fue lo que pensaron los "Big Three" encabezados por el alero LeBron James, el escolta Dwyane Wade y el ala-pívot Chris Bosh, que explotaron de júbilo al ponerse con parcial de 88-73.

Pero luego se olvidaron que todavía faltaban seis minutos y medio por jugarse y sólo fueron capaces de anotar cinco puntos por 22 de los Mavericks para no sólo perder el partido sino las mejores opciones de conseguir el título de liga.

"No se puede decir que estábamos celebrando de forma anticipada", declaró James, que fue el que más expresó su alegría cuando los Heat estuvieron 15 puntos arriba en el marcador. "Tengo que reconocer que estaba muy entusiasmado por la manera como Dwyane (Wade) había conseguido algunos puntos".

James, que logró 20 puntos, ocho rebotes y cuatro asistencias, al final tampoco se escapó del desconcierto final que vivió todo el equipo y no supo reaccionar con los tantos que hubiesen impedido la remontada de los Mavericks.

Por su parte, Bosh admitió que no supieron ejecutar bien la recta final del partido, pero que no tenía nada que ver con que se hubiesen asustado y no supiesen reaccionar.

"Estamos desilusionados, pero la realidad es la realidad y ahora deberemos utilizar lo sucedido como experiencia y aliciente para estar mas centrado en el próximo partido", señaló Bosh, que iba a aportar 12 puntos.

Wade reconoció el hundimiento de su equipo y la excelente reacción que habían tenido los Mavericks para remontar el marcador adverso y conseguir la victoria.

"No jugamos de la manera que normalmente lo hacemos en la recta final de los partidos y ellos se merecen el triunfo y nosotros no", reconoció Wade. "Es frustrante, pero nosotros fuimos los que perdimos el partido".

El entrenador de los Heat, Erik Spoelstra, se limitó a decir que lo sucedido en el cuarto periodo es el ejemplo de lo que significa que todo salga mal.

"Tuvimos oportunidades claras de anotar y por distintos motivos no lo hicimos", comentó Spoelstra. "La reacción de los Mavericks no fue lo que nos hizo perder el partido porque era algo que esperábamos, sino nuestra falta de acierto encestador en los momentos decisivos".

miércoles, 8 de junio de 2011

Fue una Shaqtacular carrera durante 19 años



Trataba el mundo del baloncesto como el patio de su casa, mezclando su role de ser una celebridad de  cultura pop y un ícono en su deporte. Y ahora su carrera está lista para disfrutar desde la Gran Silla que está en el cielo.
Extrañaremos a Shaq, aunque realmente no irá a ninguna parte. Seguirá midiendo 2,15 metros, pesando 175 kilos y teniendo una personalidad más grande que sus zapatillas. Pero luego de hacerlo oficial ayer, él ya realizó su última clavada y falló su último tiro libre.
"Lo hicimos", dijo por un video en Twitter. "Diecinueve años, amigos".
Sí, fueron 19 años, amigos, de fantásticas actuaciones, desde su debut en un partido de pretemporada con Orlando frente a Miami, hasta cuando decidió que era su último partido, en el banquillo de suplentes de los Celtics el mes pasado, 19 años en ls que consiguió cuatro campeonatos.
Hubo pívots más grandiosos que Shaqu, sin duda, quizá cuatro o cinco, como el gran Wilt Chamberlain o Kareem Abdul-Jabbar, pero ninguno de estos jugadores se divirtió o hizo que la gente se divirtiera tanto como él. Esto lo decimos por la forma en la que Shaq gastaba tiempo iluminando los lugares a los que entraba y dominando en los estadios donde jugaba.
Pero hablemos de lo que hizo en el baloncesto. Desde finales de la década de los 90s hasta el inicio de la primera década de este siglo, Shaq no tuvo competencia alguna. Eso era cuando estaba bien físicamente y concentrado, dos áreas de las que todos le cuestionaban al final de esa década, cuando envejeción con velocidad. Estuvo en el grupo de un equipo de los Lakers que logró tres títulos consecutivos y se volvió una dinastía. Aunque jugó en seis equipos diferentes, la mayoría lo identificarán con Los Ángeles, una ciudad que encajaba perfectamente con su personalidad y una franquicia que le dio la plataforma a la grandeza. En la temporada 1999-2000, la única campaña en la que fue ganador del premio MVP, Shaq promedió 29,7 puntos, 13,6 rebotes, casi 4 asistencias y 3 tapones. Fuen nombrado MVP en las finales de la NBA tres ocasiones. Jugó el partido de las Estrellas 15 veces. Estuvo en el Primer Equipo de la NBA en ocho ocasiones. Esos son muy buenos números, los hechos reales que colocan a Shaq en una categoría en la que pocos han podido entrar.
Lo que los números no dicen es como Shaq cambió la forma en la que los equipos se preparaban para encarar a sus clubes. Sin embargo, las reglas para defender a los hombres grandes fueron únicas cuando de él se trataba. Era demasiado grande y fuerte, y entonces los equipos utilizaron el famoso Hack-a-Shaq, una táctica para explotar el problema crónico de Shaq para lanzar desde la línea de tiros libres. Y, cuando él quería, era una gran fuerza defensiva, lo cual lo convertía en ese extraño jugador que podía causar impacto bajo los dos aros.
Como jugador, su único problema, además de sus lanzamientos de tiros libres, era su condición física. Esto fue porque Shaq jugó cinco años durante mucho tiempo. Le faltaron restos físicos y algo de salud pus, nunca jugó los 82 partidos completos de la temporada regular en 19 años, y en sus primeras tres temporadas de la liga, solamente dos veces jugó 75 partidos.
Y ahora, luego de 19 años, le puso fin. Tomando prestada una frase de Shaq, fue, en gran parte, una Shaqtacular carrera.

martes, 7 de junio de 2011

Primer Partido Finales NBA




Los "Big Three" y la defensa al mejor estilo Pat Riley fueron las claves que dieron a los Heat de Miami la victoria por 92-84 ante los Mavericks de Dallas en el primer partido de las Finales de la NBA.
El protagonismo del alero LeBron James, el escolta Dwyane Wade y el ala-pívot Chris Bosh, junto al juego defensivo que realizó todo el equipo, hizo posible que los Heat fuesen poco a poco minando la resistencia de unos Mavericks, que lucharon de principio a fin, pero al final no pudieron evitar la derrota.
Si Bosh fue el jugador que mantuvo a los Heat en el partido durante la primera mitad con 13 puntos, James se encargó de tomar el testigo para liderar al equipo como máximo encestador con 24 tantos, nueve rebotes y cinco asistencias.
El triunfo tuvo un significado especial para James al convertirse en el primero que consigue en unas Finales de la NBA después de haber sido barrido (4-0) con los Cavaliers de Cleveland en las que disputó frente a los Spurs de San Antonio, en el 2007.
Wade respondió a los rumores sobre sus supuestos problemas físicos con otro partido serio en el que fue el jugador más completo al aportar un doble-doble de 22 puntos, 10 rebotes, seis asistencias y dos tapones.
Bosh también reivindicó su clase y talento al conseguir 19 puntos, nueve rebotes, tres asistencias y un tapón.
También destacó en los Heat el base reserva Mario Chalmers al anotar 12 puntos y encabezar la aportación del banquillo del equipo de Miami que lograron 27 tantos, incluidos cinco del ala-pívot Udonis Haslem, que iban a ser decisivos, por tan sólo 17 de los Mavericks.
Los Mavericks, por su parte, tuvieron al ala-pívot alemán Dirk Nowitzki como su líder y máximo encestador con 27 puntos (7-18, 1-2, 12-12), pero sin que pudiese superar el gran trabajo defensivo que le hicieron los Heat con doble y triple marcaje para que no tuviese facilidad en los tiros a canasta.
La estrategia del entrenador de los Heat, Joel Spoelstra, resultó porque el resto del equipo de los Mavericks tampoco respondió en el apartado ofensivo y sólo el alero Shawn Marion logró 16 tantos para ser el segundo titular que alcanzó dobles dígitos.
El escolta Jason Terry, sexto jugador de los Mavericks, tampoco pudo superar la gran defensa de los Heat y sus 12 tantos no iban a tener impacto favorable para su equipo en el marcador final.
Menos inspirado estuvo el base puertorriqueño Jose Juan Barea en su debut en unas Finales de la NBA, al jugar 18 minutos para aportar sólo dos tantos después de anotar 1 de 8 tiros de campo, repartió tres asistencias y recuperó un balón.
Los Heat iban a concluir el partido con un 39 por ciento de acierto en los tiros de campo, comparado al 37 de los Mavericks, que también perdieron el duelo bajo los aros al capturar 36 balones por 46 del equipo de Miami.
Los Mavericks habían aguantado bien durante la primera parte el duelo físico entre ambos equipos para irse al descanso con la ventaja parcial de 43-44, gracias a los 13 tantos que anotó Nowitzki.
El equipo tejano siguió inspirado al inicio del tercero para lograr racha de 7-0 que le dio ventaja parcial de ocho puntos (43-51), la mayor que iban a tener en el partido.
Sin embargo, los Heat con Wade, que hizo dos penetraciones consecutivas, volvieron a meterse en el partido y al final iban a concluir el tercer periodo con una ventaja de cuatro tantos (65-61) después de un triple de James cuando sonaba la bocina.
La acción de James iba a ser de nuevo decisiva para los Heat, que comenzaron el cuarto periodo con un triple espectacular del escolta Mike Miller (68-63), Nowitzki había anotado dos tiros de personal, y abrir el camino del triunfo producto de una labor de equipo en la que el protagonismo de los "Big Three" en los nuevos Beach Boys iba a ser decisivo.